Puentes Amarillos

Apuntes, notas y reflexiones en proceso... todo lo que escribo, escucho, leo o me interesa en un solo lugar

31
Mar 2011

De vuelta...

Los viajes siempre nos hacen cambiar. De alguna manera u otra. Seguramente tiene que ver con todo ese maravilloso tiempo para reflexionar sobre la vida que los cambios de avión y aeropuerto nos facilitan, pero también tiene que ver –poniéndonos serios- con las personas que conoces, o que re-conoces, con los lugares que visitas, con las conversaciones que tienes y también –si es que viajas solo o sola- con los miles de kilómetros de distancia entre tu lugar de destino y  tu pequeña realidad en casa, lo cual es siempre muy efectivo para desarrollar el pensamiento lateral.

En fin, llegué a casa hace ya algo más de diez días y desde que me bajé del avión he estado pensando en varias cosas:

1.    Viajar en LAN en un lujo (luego de viajar en Iberia, EasyJet, AirBerlin y Ryanair)
2.    Nada será igual a una pint bien helada
3.    Éste es el primero de varios viajes más

Y, lo más importante de todo,

4.    Soy una mujer afortunadísima por contar con los amigos y amigas que tengo.

Y es que el viaje por supuesto que también se trataba de eso. Europa es un continente maravilloso. Visité siete países en cerca de 25 días, y claro, lejos son las mejores vacaciones que he tenido ever (y las más caras)… pero no habrían sido gran cosa si no fuera por todas y todos mis queridos amigos que me recibieron con una calidez que me emociona hasta las lágrimas.

Haroldo y Consuelo, mis anfitriones en el Swinging London, para los que no tengo más que palabras de agradecimiento, cariño y amistad profunda… me abrieron su casa con una generosidad a toda prueba, y no bastando con eso, me llevaron a pasear por la ciudad y a emborracharme por los bares de Camden Town, comparsa a la que se sumó el nuevo amigo Nicolás, que demostró ser un motor creador de nuevas anécdotas e historias de viaje… me pregunto si le habrán firmado finalmente el vinilo de Hendrix…

También gracias a los chicos, conocí a Pepa y Javier, quienes podrán contarles a sus nietos que alguna vez fueron a Liverpool con un par de ñoños mccartnianos como el compañero Harold Rooms y yo. Penny Lane y The Cavern son aventuras que contaré hasta el fin de los días. Sin lugar a dudas. 

Hacer amigos nuevos en nuevos países es maravilloso. Ver a amigos y amigas del alma en tan magnos escenarios es una experiencia única. Encontrarme con Pachi y Fer en Russell Square y partir a recorrer la ciudad (junto con el gran Harold) fue uno de los highlights de todo el viaje. Y como suele pasar cuando andamos revoloteando juntas, cosas surrealistas comienzan a pasar… como los cartelitos con conceptos cerca del Borrow Market. Sé que quizás debimos haber ido a ver la lápida del viejo Marx, pero es que disfrutar de unas pints con ustedes chicas en aquellos bares alucinantes… es algo que simplemente no se puede dejar de hacer. Nada, agradecida y feliz, de haber estado con ustedes, riendo, hablando de tonteras y de cosas serias, escuchando sus aventuras por allá y sus miradas sobre la vida y la cultura de los isleños. Es una pena que la compañera Pachi se haya estropeado la patita para mi segunda patita en London… pero bueno, ya se viene Lore Reloaded y Lore Revolutions…

Con la Fercita pude estar un par de días más a la vuelta del periplo. Fue testigo de mi hiperventilación cuando le contaba, en el bar de Blues del que nos echaron horas después,  que habíamos ido a Abbey Road y a la casa de Sir Paul, y fiel a la consigna, estuvo con nosotros en la última noche, en el Rocket, tomando sidra y luego comiendo en el hindú en donde nos atendieron exclusivamente. Gracias por tu regalo y las bellas palabras que escribiste en él, Fer querida, es un excelente punto de partida en el largo camino a casa.

“We’ll always have Paris” dice la película, y por cierto que Paris se quedará en mi corazón, no sólo por su belleza, sino por la calidez de mis amigas Ariabel y Sidonie. Efectivamente, pasé de las pints al vino francés, así como a los quesos y a los salchichones. Ariabel me preparó el itinerario de mi aventura turística y me llevó de carrete con sus amigos en Ménilmontant, en la casa de Laurent y Javier. Creo que fue la manera más gourmet de comenzar a conocer Paris. Fue una noche buenísima.

Sidonie me llevó a pasear al día siguiente a la casa de Gainsbourg y a Montmartre, para cerrar con un desfile de quesos y más vino en casa de Ariabel. Me gustó muchísimo esa noche de conversa de chicas, acompañada con ese maravilloso queso de cabra con pasas… ufff… aún sueño con ese queso... la verdad chicas que ambas hicieron de París una experiencia maravillosa, aún cuando me queda tan poco tiempo. Como ya lo saben ambas (porque han estado acá) mi casa siempre estará abierta para ustedes. 

Alemania e Italia cumplieron otro de los grandes cometidos de este viaje. Tal como lo puse en mi lista de “to do things”, hablar como mil horas con Anahí era fundamental, justo y necesario. Debo decir que llegué a Alemania prácticamente en calidad de bulto, con una bronquitis (la que de algún modo u otro se ha encargado de acompañarme hasta ahora) y si no fuera por Anahí y Hugo, no habría sobrevivido. Así de simple.

Con sólo verlos en el aeropuerto de Munich  -en donde el idioma es una extraña mezcla de ruidos incognoscibles- y me empezó a bajar la fiebre. Si a eso le suman, una casa con intenso calor de hogar, comida casera, onces (yo –como buena chilena- adoro tomar once), y una balanceada prescripción de extraños remedios alemanes y sabrosísimas cervezas dunkel, la mejoría era inevitable.

Pero además de las bellezas del sur de Alemania y del trocito de Austria que conocí,  creo que lo que más me gustó fue ver a mi gran amiga bien por allá, y haber podido tener más tiempo para conversar con el querido Hugo, que vendría siendo mi cuñado honorario, pero que espero sea un gran,  gran amigo. Convencida que compartiremos mucho más cuando vaya yo de nuevo para allá, y de frentón, cuando vuelvan el 2014 (Que esperemos coincida con la recuperación de la cordura del votante promedio en Chile). Gracias Hugo por todo, por abrir tu casa a una Lore enferma jajaja pero sobretodo, por la oportunidad de conversar y conocernos mucho más. Me alegro muchísimo en verdad.

Si me hubieran dicho en diciembre pasado, que estaría en marzo viajando con mi socia Anahí por Italia, cual Thelma y Louise, no lo habría creído. Eso hizo de Venecia una profunda experiencia estética y glamorosa (nos sentíamos como dos divas de la época dorada de Hollywood, con lentes de sol y almorzando cerca de Rialto), y de Roma otro de los grandes highlights del viaje. Ya podemos decir que estuvimos en Macchu Pichu y en Roma… ahora creo que nos queda Grecia y Egipto (bueno, cuando esté más calma la cosa). Y por cierto, nos quedan muchas más aventuras y joint ventures a tu vuelta a Chile. Yo estaré juntando los Bellinis para invertir en lo que se viene. (A todo esto, encontré en Chile mezcla para Bellinis, así que este año mi cumple será bellinizado).

Tanto fue, que hasta tuvimos una Cumbre en Roma, cuando nos encontramos con la queridísima Chica Andrea, Arturo y Amancay, cerca de la Piazza Navona. Ésa también fue una gran noche, de conversa, de vinos, de amigos de la vida. A propósito de esa noche, aunque las canas avisan, creo que el shock de la vejentud viene cuando los hijos de tus amigos ya están hablando contigo de tú a tú, como la Amancay, que se robó todas las atenciones esa noche. Nada que decir, es una chora ella, digna hija de la gran Andrea.

Mi penúltima parada fue en casa de la Vero, Arturo y Rafita, en Vilanova i la Geltrú, y fue un verdadero descanso. Los chicos me recibieron con todas las atenciones de la vida (debo decir que en todo el viaje comí como un cerdo y tomé, claro, como si hubiera nacido en Dublín) y aún con todas las cosas que tenía que hacer cada uno, se dieron el tiempo de ir a Barcelona a pasear y pasearme por todos los lugares que tenía que conocer. Partiendo por la maravillosa Champañería, en la Barceloneta (qué maravilla ese sándwich de jamón serrano, cebolla, pimentones y queso), para luego ir a la ciudad romana, medieval, la catedral, la Sagrada Familia, El Raval y el Mercado de La Boquería, en donde me sentía conduciendo mi propio programa de comida y viajes.

A eso, agreguémosle “la previa” en la casa de los amigos de Vero, el bar de rockabilly y una larga y borrosa caminata al bus de vuelta a casa. Excelente noche, buenísima noche. Al día siguiente, un merecido –y necesario- día de pijama que cerramos con pizzas, cervezas y buenísimas conversas entre los tres. La casa de Vero, Arturo y Rafita es un placer. Y queda poquito para que Rafa se largue a hablar, pero lo que más sorprende de él es su actitud frente a la vida, se lanza no más, y me encanta eso. De hecho, tanto la Amancay como el Rafita me robaron el corazón.

El viaje de Barcelona a Londres, ya tenía sabor a despedida, y fue un buen cierre volver a mi ciudad favorita. A ver a Harold, Consue, Fer y Nico nuevamente. La segunda ronda, eso sí, se me hizo cortísima. Me habría quedado mucho más. Sin duda.

Mis queridos amigos, en cada lugar, en cada país. Como verán, estoy profundamente contenta con haberles visto y disfrutado, profundamente agradecida por cómo me recibieron, felices, con las botellas destapadas y los hígados bien dispuestos jajaja, profundamente satisfecha, de verles bien a cada uno y cada una, de haber aprendido nuevas cosas con ustedes, de haber sido guiada por ustedes en este primer viaje, y profundamente orgullosa de ser amiga de ustedes. Mi casa está abierta, siempre. Ustedes fueron lo mejor del viaje.  

09
Mar 2011

Italia

La bella Italia no ha defraudado. Esta es mi última noche en Roma (Mañana parto a Barcelona) y aunque ha sido algo ajetreada la estadía porque hemos ido a un montón de lugares, ha sido de lo más placentera. Hace un rato, recordábamos con Anahí, que no viajábamos juntas desde el 2002, cuando fuimos a Alepúe a dejar nuestro trabajo a la comunidad Lienlaf.

Nos hemos reído mucho, hemos conversado como por mil horas, que era una de las cosas que yo quería hacer en estos días y como sólo suele pasar con los amigos de toda la vida, ni se ha notado que ya no estamos cerca geográficamente. Es como estar en casa.

Para qué decir la comida, ¡simplemente buenísima! Esta tarde hemos disfrutado un buenísimo Chianti de la Toscana con una buena comida en el Trastevere. ¡Y vaya que hemos comido en estos días!

Otro gran momento del viaje fue encontrarnos con la Chica Andrea acá, en lo que llamamos la "Cumbre en Roma" jajaja, cenamos con ella, Arturo (su esposo) y su pequeñita, Amancay, de seis años, que se roba la película con su inteligencia y desplante.

El internet ha sido una desgracia en Roma, y por eso no he podido escribir ni subir fotos todo lo que yo quisiera, pero ya en Barcelona me pondré bien al día.

03
Mar 2011

Mozartlandia

Salzburgo es una ciudad chiquita. O al menos eso me pareció a mi. Nos levantamos a las 6 am para tomar el bus y luego el SBahn hasta la Estación Central de Munich, en donde tomamos nuestro tren a la ciudad de Mozart, Haydn y el Sr. Doppler (del efecto doppler). Y lo primero que hay que decir es que los trenes son espectaculares, realmente hacen del viaje, algo placentero. De partida, tenía compartimentos al estilo Expreso Hogwarts y se mecía de una manera tan irresistible que me dormí en 10 minutos. Claro, me perdí el camino a los Alpes, pero Anahí me despertó justo para ver la frontera entre Alemania y Austria, la fábrica de Red Bull (sí, está en Salzburgo, muy freak) y la llegada a la Estación. 

De allí caminamos y post-compra de Salzburg-card, nos fuimos en bus al centro histórico de la ciudad, en donde tomé las primeras fotos. 

Procuramos seguir un plan de recorrido inteligente, así que nos fuimos a la fortaleza de la ciudad, Festung Hohensalzburg, en lo alto de un cerro. Lamentablemente, el funicular estaba en reparaciones por lo que a pesar de la petit bronquitis, subí peldaños y peldaños hasta llegar a la cima. Bellas imàgenes desde allá. 

Luego, bajamos nuevamente a la ciudad, y nos fuimos a la Residenz, en donde W. A. Mozart era número fijo. De allí a recorrer la Catedral, el mercadito de comida y buscar un lugar donde almorzar, que fue finalmente el restaurant hindú de la ciudad. 

Después de almuerzo, nos fuimos a lo de Wolfgang Amadeus, a su casa natal y a ver su primer violín. No pude evitar el pensar que murió a los 35, o sea cinco años mayor de lo que tenemos Anahí y yo, y ya había compuesto 22 óperas. Notable. Aunque debo decir que aunque reconozco su genialidad, Beethoven siempre ha sido mi compositor favorito, por su intensidad, su pasión. 

Luego, más paseo por la ciudad, incluyendo cafecito y kuchen austríaco. Dan muchísimas ganas de conocer Viena, por variadas razones. Supongo que será en un próximo viaje.  

02
Mar 2011

Con BFF en München

Bueno, luego de mi periplo en el Barón Rojo (AirBerlin) y los otros variados medios de transporte, llegué finalmente a Puchheim en donde viven Anahí y Hugo. Y el pueblo, que sería algo así como Peñaflor a Santiago, no puede ser más lindo y apacible. El clima, las casas, la calma y los kuchenes me recuerdan intensamente al sur, estilo Puerto Varas o Frutillar.  

Hoy tratamos de ir al centro, a München, pero -insólito- el SBahn (el tren) tuvo un problema (esta cultura es LO precisa por lo que es un verdadero evento cuando algo no funciona), así que decidimos dejarlo para el viernes, ya que mañana nos vamos de excursión a Austria, a la ciudad de Mozart (Salzburgo). Cada vez que digo en mi mente "excursión" me imagino a mi misma vestida estilo bávaro subiendo los Alpes jajaja (creo que ví demasiadas veces The Sound of Music/La Novicia Rebelde cuando era chica).

Lo bueno del problema del tren (siempre hay que mirar el vaso medio lleno) es que me ha servido para reposar un poco de la agitada semana anterior, y para recuperarme, ya que me traje un proto-resfrío de Londres, que a esta latitud, ha escalado un poquito a bronquitis. Pero está totalmente bajo control, en verdad gracias a Anahí, mi BFF, que se está preocupando de darme remedios y "pichicateos" varios en un país en donde los antibióticos sólo se los dan a los que llegan moribundos. Y vaya que ha servido la boina patagona, lo fundamental en este país con frío y viento "puelche" es taparse las orejitas.   

Mañana en la noche subo impresiones y fotos de Salzburgo...